“¿Qué ha podido suceder en el interior de esta persona para renunciar a su seguridad, a sus bienes”… Le cuento a Jesús que yo también tengo mis seguridades, mi salud, mi presencia, mi estatus, mi nombre… Me remite a que viva la oración de Ignacio: “Tomad Señor y recibid toda mi libertad…”
Dos modos de orar
“Dios, Abba te quiere como eres… Sabe de tus fallos por tus necesidades, porque tienes necesidad de sentirte querido y por ello vendes tu alma al diablo, de tu necesidad de ser alguien y por eso compras reconocimientos, de tu ser sexuado y tu posibilidad de extraviarte… quiérete con tus fallos en estas dimensiones”
Confiar siempre sin desanimarse
«Hay tantas situaciones que no entiendo, que siguen pasando: guerras, hambrunas… Me gustaría dar una salida a estas situaciones… me cuesta aguantar sin poder hacer nada… simplemente confiando”… Jesús me contesta: “Confía en Dios que está suscitando en numerosas personas para que actúen dando salidas a estas situaciones”…
Tu fe te ha sanado
«Líbrame de querer ser alguien por mis méritos… Ayúdame a darme cuenta de que pasas por mi vida gratuitamente y que me salga relacionarme con los demás gratuitamente (…)» Le escucho a Jesús: «Así es “amaos los unos a los otros como Yo os he amado”… gratis lo recibisteis, dadlo gratis».
Indiferencia frente a compasión
Jesús, ¿Cómo es que dejamos que la codicia de riquezas nos gane el corazón y no el amor servicial de Dios? ¿Cómo podemos vivir tan apegados a lo que no nos da verdadera vida? ¿Cómo vivimos metidos en esa rueda infernal que nos mete en las ambiciones desmedidas, competitividades sin piedad y hacemos tanto daño?. Jesús me contesta: “Elige la vida… elige la compasión”.
La inteligencia para hacer fraternidad
Recuerdo el dicho: Mira tus hechos y te diré dónde tienes puesto tu corazón… Miro si me voy entrenando para poner mi dinero en causas justas, en banca ética, si estoy impulsando proyectos sociales de necesitados, de refugiados, inmigrantes, sin techo, de mujer, si voy siendo en mi casa el cambio que quiero ver en mi familia…
El Buen padre
“Hijo, yo siempre estoy contigo, no te he dejado de querer un día de tu vida. Todo lo mío es tuyo (…) ¿No debieras alegrarte porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida? Estaba perdido y ha sido hallado” ¿No te sale eso con tu hermano a pesar de estar tantos años en mi casa, en la Iglesia?…
Si quieres venir en pos de Mí…
Le escucho de nuevo a Jesús: “Piénsate si quieres venir conmigo… Si quieres tomar partido por las causas en las que yo estoy: Los pequeños, los que buscan sitio y no lo encuentran, los que trabajando no llegan casi a fin de mes, los que todo se les pone en contra, los que no ven salida a su situación porque los poderosos se la cierran…»
Padre Nuestro
«Que venga tu Reino. (…) Que llegue esa fraternidad universal a la que conduce la confianza absoluta en ese Abba, un corazón que se une con todo y con todos… no sólo en el amor… sino en el perdón, cuando nos hacen daño, nos quitan los bienes, o la fama”… Me doy cuenta de que es una fraternidad que busca reconciliar lo roto de este mundo por medio del don sin medida: El perdón.











