Jesús me llama a vivir esta experiencia del Dios comunidad de amor en esta sociedad que hoy me ha tocado en suerte. Escucho a Jesús: “Como nosotros somos uno y una relación de amor, así también sed vosotros esa comunidad de amor en vuestra cultura”… Le cuento a Jesús que nuestra cultura es diversa, interreligiosa, intercultural… De nuevo me dice: “Vive conectado a mí para ser una verdadera familia”.
Pentecostés
Voy descubriendo el sentido de pentecostés: PERDONAR. “A quienes perdones los pecados, les quedan perdonados…” y con Jesús víctima perdonadora y en su nombre, me uno a tantas víctimas como Él, para dar la cara con ellas en esta sociedad y les digo: “Ojalá podáis sentir la fuerza que restaure vuestras vidas… y así, podáis perdonar como Jesús perdonó”… Pido poder contribuir a una cultura nueva de la reconciliación social…
Ascensión
Jesús resucitado nos pide “Sed mis testigos… se mi testigo… testigo del amor servicial y de la causa de la fraternidad, testigo de mi vida resucitada… testigo de que estoy tratando de hacerme presente en las personas” (…) Le pregunto qué palabras emplearía para ser testigo… que diría para hacerme entender… qué experiencia vivida me gustaría testimoniar… si tengo algo que me convence a mí mismo para comunicar… qué dificultades podría encontrar mi mensaje en las personas que conozco”…
La paz os doy
Mi paz os dejo, no la paz como la da el mundo, pues vivimos la paz como ausencia de guerra, como ausencia de enfermedad, como ausencia de dolor, como ausencia de oscuridad, etc. Pero la paz que da Jesús es la paz que se puede vivir en el conflicto, en la enfermedad, en la inseguridad, en la guerra. Es SU paz, que nadie ni nada nos la puede quitar cuando habitamos en Él.
Amaos los unos a los otros como yo os he amado
“Os doy un mandamiento nuevo: amaos los unos a los otros. Así como yo os he amado, amaos también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán que sois mis discípulos” (…) La Iglesia no está primeramente llamada a ser ni una organización poderosa, ni un grupo influyente, ni un grupo con una sólida doctrina… sino el espacio donde hay amor fraterno. Donde hay amor fraterno, allí hay Iglesia.
Nadie podrá arrebatarnos de su mano
¿Hasta qué punto Jesús es Alguien vivo en vuestras vidas? (…) No se si además de Jesús hay otras cosas importantes en vuestra vida que rivalizan en vuestro corazón con él” (…) Para nosotros Jesús era lo más importante, vivíamos cada día recordando sus palabras… sus hechos… sus motivaciones… vivíamos desde esa Vida que nos daba Vida (…) La fe se fortalece en la lucha… Tened confianza, que nosotros podremos salir de las manos de Jesús… pero por su parte, si nosotros queremos, nadie nos arrebatará de sus Manos”…
Jesús sigue haciéndose presente en la vida ordinaria
Recuerdo también las veces en que he pasado noches pensando los planes para plantear las clases del día siguiente con todo entusiasmo, la búsqueda de nuevos modos de participar en la parroquia, la preparación de una oración que ayude a la comunidad… y todo… para nada… porque tenía toda la técnica pero no tenía a Jesús, y me doy cuenta de la importancia de embarcarme con Jesús cuando vaya a comenzar la misión.
Experiencias del resucitado
Al contacto con Él, su presencia (Espíritu del Resucitado) y su evangelio, sus seguidores no es raro que hayamos experimentado una valentía que no iba con nuestro ser natural, una Vida que supera lo que hemos sido hasta ahora, es decir, una indignación ante el daño ajeno poco común, una capacidad de luchar contra el mal no habitual en nosotros y nosotras, una capacidad de perdonar, que no era lo nuestro. Y es que su Vida comienza a ser nuestra vida.
Signos (de esperanza)
Dios sigue siendo luz, nueva creación, para tantas personas rotas que han sufrido tanto, que están metidas en su mundo sin capacidad de salir de él (…) Personas con traumas extremos que les han matado a algún ser querido, o le han hecho desaparecer o les han torturado o les han convertido en niños soldados… Los que hoy están viviendo la guerra… y su corazón está lleno de resentimiento sin apenas sitio para nada más…
Ramos y pasión
Cerca de Jesús, me doy cuenta que va perdiendo todo: Dignidad, honor, misión… prestigio, hasta sus ropas… Lo único que no le pueden quitar es la capacidad de amar y de perdonar en esa situación… Aprendo con él a saber perder tantas cosas por impulsar la fraternidad verdadera… Llevo estas pérdidas a las manos de Dios con quien quiero seguir siempre vinculado.










