“Jesús resucitado nos da una misión: “sed mis testigos… todos, tú también, se mi testigo… Testigo del amor servicial y de la causa de la fraternidad, testigo de mi vida resucitada… y de que estoy tratando de hacerme presente en las personas”…
La paz os doy
Voy intuyendo qué clase de paz es. Le pregunto a Jesús si su paz es aquella que nos habita y que me habita, que nadie me la puede quitar pese a los vaivenes de la vida, pese a los miedos que me atenazan, pese a situaciones que me desbordan… Me mira con aprecio y me dice: “así es”.
Amaos los unos a los otros como yo os he amado
Deseo conectar con esa fuente de vida, con esa experiencia de ser amado por Él, para que en las situaciones en las que me encuentre, pueda estar a su altura. Y le escucho: “ahora donde yo voy sí puedes venir… Bienvenido a amar hasta el extremo, a dar la vida como te la han dado, a perdonar lo imperdonable, a confiar exclusivamente en Dios Abbá”
Nadie podrá arrebatarnos de su mano
“Hasta qué punto Jesús es Alguien vivo en vuestras vidas… Qué lugar ocupa en vuestras vidas (…) Se hace un silencio largo… y Juan continúa: “Para nosotros Jesús era lo más importante, vivíamos cada día recordando sus palabras… sus hechos… sus motivaciones… Vivíamos desde esa Vida que nos daba Vida”.
Jesús sigue haciéndose presente en la vida ordinaria
Jesús me recuerda: “vive la comunidad, ten un lugar donde compartir las dificultades, donde descansar los cansancios, donde celebrar lo vivido… y cuídala”
Experiencias del resucitado
Al contacto con Él, su presencia (Espíritu del Resucitado), no es raro que hayamos experimentado una valentía que no iba con nuestro natural o una capacidad de luchar contra el mal no habitual en nosotros, una capacidad de perdonar, que no era lo nuestro. Y es que su Vida, comienza a ser nuestra vida.
Signos (de esperanza)
Conecto con el Dios que sigue pronunciando su palabra: ”que haya luz, que se haga la luz en las personas rotas”… Descubro que comienza una nueva creación en ellas, en las que han sufrido tanto, en las que están metidas en su mundo, sin capacidad de salir de él… Sin posibilidad de escuchar… Deseando sólo un poco de paz…
Ramos y pasión
Cerca de Jesús, me doy cuenta que va perdiendo todo: dignidad, honor, misión… prestigio, hasta sus ropas… Lo único que no le pueden quitar es la capacidad de amar y de perdonar en esa situación… Le siento totalmente vinculado, conectado con su Padre… y “quiero aprender contigo a estar disponible a perder tantas cosas por impulsar la fraternidad verdadera”…
Parecía imposible
Miro a la mujer que venía como victimaria, como “causante de la muerte del pueblo, de la ruptura de la familias”… Descubro que con su pregunta, Jesús, la sitúa a la altura de las demás personas, dándole una oportunidad nueva en su vida…
Padre que quiere unir a los hijos
Es increíble que Dios esté deseando encontrarse con nosotros siempre, aunque nos sintamos como unos canallas que le hemos abandonado, aunque nos sintamos unos prepotentes, que nos creemos más que los demás y no queremos reconocernos hijos como los demás… Abba está deseando sentarnos a su mesa y sentirnos de su familia.











