PAN QUE SE PARTE…

Jn 6, 51-58

Imagen de Kyla Rose Rockola en Pexels

0. TEXTO

Jesús dijo:

«Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo».

Los judíos discutían entre sí, diciendo:

«¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?».

Jesús les respondió:

«Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente».

1-SITUACION explicación breve del texto

Es el cap 6 de Jn. Es el modo como la comunidad de Juan comprende la eucaristía. Este capítulo comienza con la señal de los panes: ¿cómo alimentar la vida del pueblo? Recordamos que estamos en el Israel invadido por los romanos. La respuesta de muchos galileos es echar a los romanos y así evitarían la profanación del Templo, cuando quisieron colocar en él el águila imperial y evitarían también los impuestos abusivos, sin los cuales podrían alimentarse más dignamente. Esta era la respuesta más común de las gentes con las que Jesús estaba, entre los cuales había muchos celotes.

La respuesta de Jesús para alimentar la vida del pueblo es el signo de los panes: repartiendo el alimento entre todos (unas 5000 personas). Haciendo surgir una confianza entre todos. Él fue el que hizo posible que todos comiesen y sobrase porque Él y sus discípulos comenzaron a repartir lo que tenían y el resto siguieron su ejemplo. Pues bien, ahora da un paso más: Yo doy a comer mi Cuerpo y a beber mi sangre. Pan partido y sangre derramada por la vida del mundo. “Mi cuerpo es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida”. Da no sólo lo que tiene, sino que da lo que es.

Y la llamada a hacer nosotros lo mismo: hacernos uno con Él. “El que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna”, tiene mi Vida. Y conectados con Él (en la entrega de nuestro cuerpo y nuestra sangre) generamos vida. Sin embargo, en aquel ambiente Jesús desencantó a muchos seguidores y también al movimiento celote por su postura no violenta. Hoy día recordamos los que buscan apropiarse de países y de sus riquezas y para ello se arman hasta los dientes y organizan guerras del todo injustas que destruyen personas y pueblos, a niveles de genocidios y crímenes de lesa humanidad. En esta situación, la celebración de la eucaristía significa que seguimos creyendo y apostando por dar nuestra vida, pan partido y sangre derramada por la vida del mundo.

2. Ahora comenzamos propiamente la oración HACEMOS SILENCIO

Podéis tener a mano los pasos del cómo hacer silencio copiados en una hojita juntamente con el texto del evangelio a contemplar hoy. (Si necesitas los pasos para hacer silencio detallados entra en: oración contemplativa).

3. VEMOS, ESCUCHAMOS, SABOREAMOS EL TEXTO. Me hago presente: ver, oír, gustar…

NOTA: Que los puntos suspensivos… sean el lugar donde pararse y contemplar (gustar y sentir).

Me sitúo con Jesús y los Doce, en la sinagoga de Cafarnaúm, cuando Jesús pronuncia esas palabras radicales: “si no coméis mi carne y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros, es decir, sólo así llega la salvación, dando vida y dando mi vida”… Jesús ha comenzado por compartir, en la multiplicación de los panes y haciendo surgir la confianza entre todos y la gente se dio cuenta de eso… Ahora da un paso más, darse uno mismo… Veo la radicalidad de la propuesta de Jesús para hacer posible que llegue la salvación de Dios, la Vida para todos… Me tomo mi tiempo…

Sigo con Él y con los Doce en medio de aquella multitud, a la que le comienza a chirriar su mensaje… Jesús no sólo propone el compartir lo que tienes, sino darse uno mismo: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo»… O sea que su vida es alimento para este mundo, que su persona es toda ella para darse como alimento de vida para quienes le rodean… Eso trae la salvación… Saboreo su propuesta…

La gente que le ha seguido con el compartir el pan en la multiplicación, quedaron entusiasmados con Él y la experiencia de compartir y experimentar así la salvación… Pero lo que ahora propone: “el que coma de este pan”, es decir, el que vaya unido a Jesús en el dar su vida, pero es otra cosa… La gente sabe que han sido invadidos por los romanos y, por tanto, para muchos la salvación consiste en expulsar al invasor. Eso significa entrar en una lucha violenta… Pero Jesús propone compartir el pan, una lucha no violenta con una actitud clave: dar la vida, no quitarla a nadie… Empiezo a asustarme… Me tomo mi tiempo…

4.-JESUS Y YO.  

Escucho a Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, estoy cerca de Él y de los Doce y descubro que Jesús también tiene una palabra para mí y me dice, mirándome con atención: “si no comes mi carne y bebes mi sangre no tienes Vida en tí… el que no Me hace suyo, no tiene vida en sí”… Me quedo pensativo y me pregunto, hasta qué punto quiero hacerme uno con Jesús, para vivir como Él, en su Espíritu, en su onda, para ser señal viva de su presencia en la historia… Me tomo mi tiempo para meditarlo…

Por otra parte, miro también este mundo donde sucede “la venta de armas en el comercio ilegal, que enriquece a los mercaderes de la muerte” (como dice el Papa) y miro a los que organizan guerras según sus intereses porque tienen fuerza, matando a tantos inocentes… rompiendo la convivencia… y la fraternidad eucarística… Y le pregunto a Jesús: “cómo vivir la eucaristía en esta humanidad sangrante, ¿cómo mantener las actitudes de dar vida unido a Ti?… Lo pido…

Jesús me responde: “no estás sólo en esta misión de hacer realidad la eucaristía. Estás con muchos, mira tantos y tantos que están trabajando por la paz en mediaciones, en atender a tanas personas vulnerables, a los que informan para que nadie pueda hacer barbaridades y queden ocultas, por los que ponen una barrera de contención con la justicia internacional ante los genocidios y crímenes de humanidad… Fíjate en la Iglesia, en el mismo Papa que no tiene ejército y es respetado y escuchado en su trabajo por la paz… y en tantos y tantos que levantan oraciones a Dios mientras celebran con verdad en la eucaristía lo vivido… Saboreo tantas personas en camino eucarístico…

5. Vamos terminando la oración con un COLOQUIO con Jesús

Lo hago recogiendo lo vivido en la oración… Le cuento lo que más me ha llegado… lo que parecía que iba para mí… Aquello con lo que más me he identificado… un texto, una palabra, una imagen… Y le pido algo… o le doy gracias… con un gesto de reverencia, juntar las manos; de agradecimiento, abriendo mis manos o de reconocimiento: señal de la cruz… y voy de nuevo volviendo a este lugar … Suelto los pies, abro mis manos… abro los ojos… Y termino escribiendo lo vivido, para que me ayude a fijarlo en mi vida.

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