Mt 4, 12-23 (Mc 1, 14-20)

0. TEXTO
Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar:
«Convertíos, porque el Reino de los Cielos está cerca». Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: «Seguidme, y yo os haré pescadores de hombres». Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.
1-SITUACION explicación breve del texto
Jesús comienza su vida pública desde el movimiento de Juan el Bautista, es decir, continuando la estela de un detenido por la autoridad romana (política) y de un sospechoso-profeta para la autoridad religiosa. No es el mejor modo de comenzar. Y comienza en Galilea, tierra semipagana para los judíos, por tanto poco influyente. Pero esto le daba una cierta protección de Herodes, que está en Judea, y una cierta distancia del control religioso de Jerusalén.
Su mensaje: confiad en que Dios quiere llegar a salvar, salvar al pueblo y a cada persona. “El Reino de Dios está cerca” El Abba, el Dios de toda confianza (este es mi Hijo Amado) está llegado y la consecuencia que tiene en la historia, es la irrupción con Jesús, de la fraternidad humana. (Fratelli Tutti que diría el papa Francisco). Y hoy, en nuestra historia, en una situación de guerras genocidas, de desertización, de exclusión de pueblos por el hambre y la indiferencia de muchos, la conversión pide dedicarnos a cuidarnos, a atendernos, a jugar limpio, a vivir con ternura, corrigiendo de un modo permanente, el rumbo de nuestra vida que es sacada de su ruta debido a “la fuerza del viento y de las olas” del ambiente social.
Los cuatro primeros. Una primera comunidad para compartir la vida y misión: “os haré pescadores de hombres”, o sea, para trabajar lo profundo de las personas, las motivaciones y las convicciones que generan nuevas conductas. Le siguen personalmente. Comienzan a vivir y hacer camino juntos. “Dejando sus redes, le siguieron”. Qué importante es estar disponibles para cambiar incluso lo que han hecho toda la vida, pescar, y estar abiertos a algo nuevo, que intuyen como mejor: “pescadores de hombres”. Necesitamos cambios profundos: mirar la vida compasivamente y actuar con entrañas de misericordia. Con ellos “Jesús recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente”.
2. Ahora comenzamos propiamente la oración HACEMOS SILENCIO
Podéis tener a mano los pasos del cómo hacer silencio copiados en una hojita juntamente con el texto del evangelio a contemplar hoy. (Si necesitas los pasos para hacer silencio detallados entra en: oración contemplativa).
3. VEMOS, ESCUCHAMOS, SABOREAMOS EL TEXTO. Me hago presente: ver, oír, gustar…
NOTA: Que los puntos suspensivos… sean el lugar donde pararse y contemplar (gustar y sentir).
Comienzo la contemplación situándome, como si presente me hallase, en el embarcadero de Cafarnaúm… Cerca de Jesús, conversando con unos y con otros de los que estuvieron en el bautismo de Juan… Cafarnaúm, ese pueblecito pesquero, el mayor del lago Galilea. Aprendo a estar… Y escucho cómo viven el arresto de Juan bautista. Es el momento, también, donde se desahogan. Están de luto. Saben que la cárcel en la que le han encerrado, la de máxima seguridad, Maqueronte, es inexpugnable. La voz de la conciencia de Judea, encarcelada y silenciada… Pido aprender a acompañar los momentos dramáticos lo mejor que puedo y con esperanza…
Pero en esta situación de hundimiento en la que estamos, Jesús comienza a hablar de nuevos tiempos, “podemos elegir hundirnos contando nuestras penas, pero así, habrán conseguido lo que querían, apagar nuestra esperanza”… Se hace un silencio en el grupo… Uno pregunta: “¿qué podemos hacer?… Alguien contesta: “por lo menos, no tirar la toalla”… Y Jesús: “Dios quiere que llegue el Reino de Dios, el tiempo del año de gracia, de la igualdad de oportunidades con un corazón nuevo… ¿por qué no nos ponemos a vivirlo en lugar de lamentarnos?”… Aprendo a darle la vuelta a los discursos del no, de la impotencia, del desánimo…
Jesús se va creciendo: “Lo que sucede es que somos unos ateos, no creemos que Dios sigue vivo, actuando. No confiamos en que Dios nos cuida, nos cría. ¿Es que tenemos que esperar a que alguien, siempre, nos saque las castañas del fuego? Dios nos habita a cada uno y a cada una. Es hora de descubrir la fuerza que continuamente nos está dando… Ya es hora de que creamos en nosotros mismos, porque nos ha hecho a su imagen y estamos llamados a ser semejantes a Él”… Poco a poco es como si las nubes se disipasen y comenzase a salir el sol en nuestras vidas… Pido conocimiento interno de ese Jesús, tener su mirada y su manera de pensar…
4. JESÚS Y YO.
Ahora Jesús fija su mirada en mí: ”Es hora de cambiar el rumbo, mustio y monótono, de nuestras vidas. No basta con dejar de hacer el mal, es decir, no se trata sólo de no destruir, de hacer mi vida, de ser indiferente a la desgracia de los otros… Es necesario salir de nuestras zonas de confort, del así se ha hecho siempre, del más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”… Me siento llamado a arriesgarme, a hacer lo bueno posible… Quiero aprender a “buscar para encontrar y encontrar para seguir buscando”… Lo deseo de corazón…
Pero también hay situaciones de marcha atrás, le cuento a Jesús: “algunos procesos que han comenzado con buena intención y que al trascurso del tiempo se han torcido; amistades donde una parte se ha aprovechado de la otra; grupos de fe que se desmoronan porque empujan en distintas direcciones; equipos de trabajo donde pueden los individualismos; propuestas de oración compartida que caen por falta de constancia; voluntariados que no han trabajado el hacer frente a las situaciones difíciles y han sucumbido por daños personales no arreglados”… Y Jesús: “eso es parte de la vida… Tú vete conectado a la Vida de Dios, vive desde su amor y alegría estas situaciones… Eso marca la diferencia”… Le escucho, deseo vivirlo así… Me tomo mi tiempo.
Un poco más adelante, veo que llama a Pedro, Santiago, Juan y Andrés, y alcanzo a oír: “Vamos a vivir y hacer camino juntos para anunciar la buena noticia de que Dios sigue vivo, inspirando la amistad entrañable”… Me acerco y me invita: “te animo a mi grupo de vida”… No me lo puedo creer… Noto interiormente un entusiasmo que me pone en marcha, como cuando de niño nos ilusionábamos con tantas cosas… y disfruto de ser convocado… Qué bueno contar con un grupo que anime, empuje, un grupo donde dejamos el Centro a Jesús. Un grupo que busca hacer la voluntad de Dios, que rezamos en el padrenuestro… Que nos animamos y sostenemos… Jesús me dice: “en grupo, en grupo”… Disfruto con la llamada…
5. Vamos terminando la oración con un COLOQUIO con Jesús
Lo hago recogiendo lo vivido en la oración… Le cuento lo que más me ha llegado… lo que parecía que iba para mí… Aquello con lo que más me he identificado… un texto, una palabra, una imagen… Y le pido algo… o le doy gracias… con un gesto de reverencia, juntar las manos; de agradecimiento, abriendo mis manos o de reconocimiento: señal de la cruz… y voy de nuevo volviendo a este lugar … Suelto los pies, abro mis manos… abro los ojos… Y termino escribiendo lo vivido, para que me ayude a fijarlo en mi vida.

