“Caminemos juntos con el mismo yugo de la ternura verdadera de Dios, uncidos para tirar juntos del arado que labra la tierra a veces árida de competitividades, exclusiones, rencillas, envidias, protagonismos… Para hacer posible que en ese surco cuaje la semilla de la acogida y de la casa común de la tierra nueva”.
QUIEN QUIERA SALVAR SU VIDA
Si Jesús predica esto, es porque ya lo está viviendo. Ha tomado distancia de su familia y ha comenzado una nueva familia con nosotros los Doce y con algunas mujeres que nos acompañan… y así hacer posible nuestra nueva familia que acoge a tantas personas tan diversas y a las heridas del camino en comunidad que formamos…
NO TENGÁIS MIEDO
Jesús no les propone tened valentía, sino tened confianza. La valentía de las propias fuerzas tiene corto recorrido. La confianza de sintonizar con la onda de Alguien, Señor del Universo, tiene más garantías de durar. Por eso, anunciad el evangelio sin miedo.
LA MIES ES MUCHA Y LOS OBREROS POCOS
Jesús ha trillado el campo, con su palabra y sus hechos, ha preparado el camino para una posterior siembra por parte de los Doce ya entrenados por su Maestro… y les manda a hacer lo mismo que le han visto hacer a Él, de palabra y obra: “proclamad que ha llegado el reino de los cielos, curad enfermos, limpiar leprosos resucitad muertos”
PAN QUE SE PARTE…
Jesús me responde: “no estás sólo en esta misión de hacer realidad la eucaristía. Estás con muchos, mira tantos y tantos que están trabajando por la paz en mediaciones, en atender a tanas personas vulnerables, a los que informan para que nadie pueda hacer barbaridades y queden ocultas, por los que ponen una barrera de contención con la justicia internacional ante los genocidios y crímenes de humanidad…






