Jesús está llevando a cabo su misión, el Reinado de Dios, la fraternidad humana, con la fuerza de la palabra y el ejemplo, su acción no-violenta. Y esto, en un mundo estructurado en la desigualdad, con muchos intereses que son defendidos con la fuerza de las armas. Para ello, necesita una mística, una motivación muy fuerte, la fuerza del amor de Abba.
No nos dejes caer en Tentación
El desierto es el lugar de la prueba, de la purificación de nuestros apegos tales como nuestra posición social, nuestros ahorros y seguridades, el qué dirán, mi imagen, necesidad de reconocimientos, comodidades, placeres, el bien comer, el consumismo, etc. Por eso, la lucha mayor es contra nosotros mismos, para ganar en libertad.
HABEIS OIDO QUE SE OS DIJO … YO OS DIGO
Esto que Jesús introduce es nuevo, sitúa a la mujer a la altura del hombre, esto es algo inaudito en aquel tiempo… Deseo aprender a vivir y trata con dignidad a todos los seres humanos y hoy a todas las identidades de género…
SAL Y LUZ
Solo somos sal y luz, nuestro ser auténtico, en la medida en que salimos de nosotros y conectamos con los demás. Cuando se nos llama a ser sal, se nos está pidiendo que ayudemos a los demás a evitar que se pudran, se estropeen, que les comuniquemos sabor humano. Y la llamada a ser luz, es para generar vida, oxígeno, calidez.





