HABEIS OIDO QUE SE OS DIJO … YO OS DIGO

Mt 5, 17-37

Foto de Norbu GYACHUNG en Unsplash

0. TEXTO (leed todo el texto)

“No penséis que yo he venido a poner fin a la ley de Moisés y a las enseñanzas de los profetas. No he venido a ponerles fin, sino a darles su verdadero sentido.

Porque os digo que si no superáis a los maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo delante de Dios, no entraréis en el reino de los cielos. (…)

Habéis oído que a vuestros antepasados se les dijo: ‘No mates, pues el que mata será condenado.’ Pero yo os digo que todo el que se enoje con su hermano será condenado; el que insulte a su hermano será juzgado por la Junta Suprema, y el que injurie gravemente a su hermano se hará merecedor del fuego del infierno. (…)

Habéis oído que antes se dijo: ‘No cometas adulterio.’ Pero yo os digo que cualquiera que mira con codicia a una mujer deseándola ya cometió adulterio con ella en su corazón. (…)

También se dijo: ‘Cualquiera que se separe de su esposa deberá darle un certificado de separación.’ Pero yo os digo que todo aquel que se separa de su esposa, a no ser en caso de inmoralidad sexual, la pone en peligro de cometer adulterio. Y el que se casa con una mujer separada también comete adulterio.

También habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No dejes de cumplir lo que hayas ofrecido bajo juramento al Señor.’ Pero yo os digo que no juréis por nada ni por nadie. No juréis por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; Si decís ‘Sí’, que sea sí; y si decís ‘No’, que sea no. Lo que se aparta de esto, es malo.

1. UN COMENTARIO DEL TEXTO

“Habeis oído (la Ley), pero yo os digo (Jesús)”… ¿Cómo armonizar la predicación y la praxis de Jesús con la Ley?, porque para el Pueblo de Israel la Ley era lo más Sagrado, junto con el Templo. ¿Cómo se le ocurre decir a Jesús que ante lo que dice la Ley, él plantea “yo os digo”? ¿Qué ha descubierto para atreverse a decir una palabra que en principio supera a la Ley? Esto nadie se había atrevido a hacer. Es verdad que los profetas tienen atisbos en algunos momentos. Pero en estas cinco cuestiones claves, y al mismo tiempo, no.

Jesús, primero desde su experiencia de Dios Abbá y segundo desde su bautismo en el Jordán, desde su presencia con los últimos, y haciéndose cargo de los pecados del pueblo, es decir, de las deshumanizaciones de tantos, es un ser humano con una profundidad única de la vida y sus situaciones. Desde este interior habitado por su experiencia de Abba, Dios Amor, es capaz de releer la Ley, y de ir más allá de lo conocido, hasta el momento, en toda situación humana. Por eso S Agustín puede decir «ama y haz lo que quieras» o «el que ama ha cumplido el resto de la Ley».

Con lo que dice Jesús “no viene a abolir la Ley y los profetas, sino a darles Plenitud”. Además, no viene a que se cumpla la literalidad de la Ley, sino su Espíritu. Por eso “si no superáis la justicia de los escribas y fariseos, no entrareis en el Reino de los Cielos”. No se trata de cumplir sólo lo escrito, sino la motivación con la que se escribió la Ley. Por eso, frente al habéis oído que se dijo no matarás, Jesús sitúa el yo os digo “el que se deje llevar por la cólera contra su hermano será procesado”. Y lo mismo aplica al no cometerás adulterio o no jurarás en falso, etc. Con este yo os digo, disminuye en la Ley el umbral de la violencia. Por ejemplo, pasa del no matarás al no insultarás. Y así en lo demás.

2. Ahora comenzamos propiamente la oración HACEMOS SILENCIO

Podéis tener a mano los pasos del cómo hacer silencio copiados en una hojita juntamente con el texto del evangelio a contemplar hoy. (Si necesitas los pasos para hacer silencio detallados entra en: oración contemplativa).

3. VEMOS, ESCUCHAMOS, SABOREAMOS EL TEXTO. Me hago presente: ver, oír, gustar…

NOTA: Que los puntos suspensivos… sean el lugar donde pararse y contemplar (gustar y sentir).

Jesús sigue en el Monte de las Bienaventuranzas, ayudándoles a situarse en relación con la Ley. Y lo hace desde la experiencia de su Dios Abbá. Me sitúo junto a Él como si presente me hallase… La gente no pierde detalle, atenta a las palabras de sabiduría que salen de su boca: “si no superáis a los maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo delante de Dios, no entraréis en el reino de los cielos”… La gente se queda de una pieza… Pedro le pregunta: “Qué es lo que hay que hacer, porque ellos sí que cumplen muchas leyes. ¿qué más tenemos que hacer?…

Y Jesús: “No es el cumplir muchas cosas sino hacerlas de corazón y gratuitamente es lo fundamental. La ley tal y como está formulada se nos queda corta. Por eso habéis oído que a vuestros antepasados se les dijo: ‘No mates, pues el que mata será condenado.’ Pero yo os digo que todo el que se enoje con su hermano será condenado; el que insulte a su hermano será juzgado por la Junta Suprema, y el que injurie gravemente a su hermano se hará merecedor del fuego de la gehena (donde se quemaban las basuras)”. Estas palabras me tocan el corazón… o sea que, las intenciones que tengo, son las que cuentan y con ellas busco hacer el bien que pueda… Saboreo la manera de situarse de Jesús, deseo hacerla mía…

Sigo estando junto a Jesús, con tanta gente que escucha, recuerdo que no es tanto qué hacemos sino cómo hacemos y le sigo escuchando con el corazón: “Habéis oído que antes se dijo: ‘No cometas adulterio.’ Pero yo os digo que cualquiera que mira con codicia a una mujer deseándola ya cometió adulterio con ella en su corazón”… Y me acuerdo de la intención recta, y sobre todo del tratar a los que están en inferioridad en derechos, las mujeres, también hoy, no como un algo a poseer o como un capricho de mi deseo… sino como Dios “los hizo hombre y mujer”… Saboreo esa manera de mirar de Jesús…

4. JESÚS Y YO.

Jesús ahora se dirige a mí y me recuerda: “También se dijo: ‘Cualquiera que se divorcia de su esposa deberá darle un certificado de divorcio.’ Pero yo os digo que todo aquel que se separa de su esposa, a no ser en caso de inmoralidad sexual, la pone en peligro de cometer adulterio. Y el que se casa con una mujer separada también comete adulterio”… Esto que Jesús introduce es nuevo, sitúa a la mujer a la altura del hombre, esto es algo inaudito en aquel tiempo… Deseo aprender a vivir y trata con dignidad a todos los seres humanos y hoy a todas las identidades de género, así lo pido…

Esta vez me acuerdo de lo que está sucediendo en las redes sociales, actualmente, en muchos países, se trata de proteger a los jóvenes de sus efectos perniciosos, de las mentiras que se cuentan, de la manipulación de la información, de engañar en las votaciones… por eso escucho con atención a Jesús: “habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No dejes de cumplir lo que hayas ofrecido bajo juramento al Señor.’ Pero yo os digo que no juréis por nada ni por nadie. No juréis por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies… Si decís ‘Sí’, que sea sí; y si decís ‘No’, que sea no. Lo que se aparta de esto, viene del Maligno!. Me tomo mi tiempo para asimilarlo…

Jesús tiene en mente los 645 preceptos que se recogían en la Ley, y es lo que predicaban los fariseos y sus escribas, peso sólo elige a modo de ejemplo estos cuatro y les da otra profundidad… Jesús se dirige a mí y me recuerda: “vive la vida, concretamente, los conflictos con los demás, la relación hombre mujer, la verdad y tantos otros, desde el Dios Amor verdadero”… y con S Juan, S Agustín y otros me sale decir: “ama (desde este amor) y haz lo que quieras… pido un corazón grande, una cabeza sabia y un coraje preciso para llevar a cabo esta propuesta novioelenta…

5. Vamos terminando la oración con un COLOQUIO con Jesús

Lo hago recogiendo lo vivido en la oración… Le cuento lo que más me ha llegado… lo que parecía que iba para mí… Aquello con lo que más me he identificado… un texto, una palabra, una imagen… Y le pido algo… o le doy gracias… con un gesto de reverencia, juntar las manos; de agradecimiento, abriendo mis manos o de reconocimiento: señal de la cruz… y voy de nuevo volviendo a este lugar … Suelto los pies, abro mis manos… abro los ojos… Y termino escribiendo lo vivido, para que me ayude a fijarlo en mi vida.

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