La sagrada familia

Mt  2, 13-15;19-23

Imagen de Stefan Schweihofer en Pixabay

0. TEXTO

Apenas se marcharon, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:

– Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta nuevo aviso, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.

José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche, se fue a Egipto y se quedó allí hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto» (Os 11,1).

Apenas murió Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo:

– Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que intentaban acabar con el niño.

Se levantó, cogió al niño y a su madre y entró en Israel. Al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá. Entonces, avisado en sueños, se retiró a Galilea y fue a establecerse a un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas: que se llamaría Nazareno.

1-UN COMENTARIO DEL TEXTO

En realidad, Mateo se inspira en la vida de Moisés para narrar esta escena de la huida de la sagrada familia a Egipto. Lo mismo que Moisés liberó al Pueblo de la esclavitud en Egipto, así la verdadera liberación y salvación acontece en la persona de Jesús, que es el nuevo Moisés, desde Egipto. Precisamente, el nombre de Jesús significa “Salvador” o mejor, “Dios salva”.

Lo mismo que Moisés salva la vida milagrosamente, así también Jesús la salva de la mano de Herodes. Este fue prototipo de crueldad. El relato del martirio de los Niños Inocentes, puesto en medio de la huida de Jesús, alude a genocidios que aparecen en el Antiguo Testamento, como el de los niños israelitas recién nacidos en Egipto (Exodo 1,16). Pero representa, además, a los cristianos inocentes, perseguidos por causa de Jesús cuando se escribió este evangelio. A los genocidios de nuestros días y a los innumerables mártires de hoy día, en América Latina, África, Asia, etc.

La Sagrada Familia, es quien hace en todo, el querer de Dios, llevando con buen ánimo las dificultades que la causa de Jesús les crea, teniendo que huir a Egipto para salvar al niño.

La fiesta de la Sagrada Familia fue instituida recientemente para apoyar a la familia. Es una inyección de aliento para las familias, que sufren dificultades, por vivir conforme al evangelio.

En la familia vivió Jesús la mayor parte de su vida. Toda familia es sagrada, porque algo de Dios hay en ella. Si Dios es dinamismo de comunión, la familia se construye desarrollando este dinamismo.

2. Ahora comenzamos propiamente la oración HACEMOS SILENCIO

Podéis tener a mano los pasos del cómo hacer silencio copiados en una hojita juntamente con el texto del evangelio a contemplar hoy. (Si necesitas los pasos para hacer silencio detallados entra en: oración contemplativa).

3. VEMOS, ESCUCHAMOS, SABOREAMOS EL TEXTO. Me hago presente: ver, oír, gustar…

NOTA: Que los puntos suspensivos… sean el lugar donde pararse y contemplar (gustar y sentir).

Me sitúo con José, después que se despidieron los magos de María, José y el niño Jesús… Un acontecimiento de alegría de reconocimiento de los lejanos… Y me comenta: “Jesús debe ser alguien importante para que desde pequeño tenga este tipo de visitas… Es importante que le cuidemos bien”… Con estos pensamientos acaricia a María y al niño y va a descansar… Aprendo a agradecer.

Muy al amanecer noto a José despierto… Le pregunto y me cuenta: “el ángel del Señor se me apareció en sueños y me dijo: Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta nuevo aviso, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”. Le noto muy preocupado… Llama a María… Le hace sabedora del peligro que corren y empiezan a pensar un plan… Les acompaño y me tomo mi tiempo para compartir esa angustia…

Me sitúo con José en Egipto, nueva lengua… Dónde vivir, cómo trabajar, nadie conocido, fuera de su tierra natal, en un país mucho más desarrollado que el suyo, con grandes urbes, con más posibilidades pero también con más peligros… Tiempo de prueba… De inmigración irregular… Con rasgos de persona extranjera… y yo con ellos, les acompaño como uno más, aprendo a ser mirado por los locales como inferior… Aprendo, con la sagrada familia, a ser extranjero…

4. JESÚS Y YO. 

Sigo acompañando a José… Las noticias de la muerte de Herodes llegan a Egipto… José lleva unos años y ha logrado un trabajo con su capacidad de ser un manitas… Viven en relación con familias judías que también migraron… Tiene la vida bastante encauzada… pero de nuevo le sucede a José un sueño que me cuenta: Esto he oido que iba para mí “Levántate, coge al niño y a su madre y vuélve a Israel; ya han muerto los que intentaban acabar con el niño”… Veo la disponibilidad de José a seguir escuchando al Dios de la vida y aprendo…

El caso es que, en una semana, se va despidiendo del trabajo, de los vecinos… Recoge los enseres… y, el primer día de la semana, domingo, comienza la vuelta. Yo les acompaño… Hay emoción contenida por volver a su tierra, un tiempo largo de viaje y deseo de ver cómo encuentran a su familia, vecinos y la situación en general… Así que, después de varias noches de camino, entran de una tirada a Nazareth… Escucho a José: “bendita tierra de nuestros antepasados”… Aprendo de la aventura a la que conduce la disponibilidad. Me tomo mi tiempo…

Le pido a Dios con José “que las actuales familias podamos hacer en todo, ojalá, el querer de Dios, llevando con buen ánimo las dificultades que la causa de Jesús nos acarrea” Le pido a José “que podamos formar familias que nos parezcamos a tu familia… Que nuestras familias sean espacios sagrados: de disponibilidad, de perdón… Que no los profanemos con nuestros afanes de consumo, vida de caprichos, hacer cada uno su vida, viviendo bajo el mismo techo pero sin nada que compartir, ni de responsabilizarse con los hijos, ni de comunicarse”… Ojalá la familias seamos escuelas de vida…

5. Vamos terminando la oración con un COLOQUIO con Jesús

Lo hago recogiendo lo vivido en la oración… Le cuento lo que más me ha llegado… lo que parecía que iba para mí… Aquello con lo que más me he identificado… un texto, una palabra, una imagen… Y le pido algo… o le doy gracias… con un gesto de reverencia, juntar las manos; de agradecimiento, abriendo mis manos o de reconocimiento: señal de la cruz… y voy de nuevo volviendo a este lugar … Suelto los pies, abro mis manos… abro los ojos… Y termino escribiendo lo vivido, para que me ayude a fijarlo en mi vida.

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