Es un tiempo de permanecer despiertos, dándonos cuenta de la semilla recibida, Jesus, que nos habita, y como semilla, quiere crecer en nosotros. Vamos a intentar no poner obstáculos a su desarrollo. Vamos a dejar que fluya…
Cuanto hicisteis a uno de estos mis pequeños a Mi me lo hicisteis
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis, anduve sin ropa y me vestisteis, caí enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y vinisteis a verme.
Responde a la confianza
“a ti te confío estos talentos… hazlos fructificar”… Voy mirando lo que pone en mi persona: qué cualidades (sinceridad, bondad…), qué oportunidades (familia, educación, amigos…). Me tomo mi tiempo para agradecer tantas posibilidades recibidas…
Comunidad, camina con tu lámpara y tu aceite
«… estate en vela porque no sabes ni el día ni la hora… El cambio viene desde dentro, desde tu interior, porque Dios está trabajando por ti a todas horas… y tú ¿Qué estás haciendo para que ese tiempo de la boda sea posible?”





