El trigo y la cizaña. Qué hacemos con el mal

Mt 13, 24-30

Foto de Margo Evardson en Unsplash

0. TEXTO

Y les propuso otra parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron:

«Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?».

Él les respondió:

«Esto lo ha hecho algún enemigo».

Los peones replicaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?».

«No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corréis el peligro de arrancar también el trigo. Dejad que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, y luego recoged el trigo en mi granero»».

1-SITUACION explicación breve del texto

Por medio de esta parábola, Jesús trata de dar una respuesta al problema del mal en el mundo. ¿Qué hacemos con el mal?. ¿Por qué existe el mal en el mundo? Pero si Dios ha hecho todo bueno (Génesis) ¿No has sembrado la buena semilla (en el corazón humano)? ¿De dónde proviene el mal? “Ha sembrado cizaña un enemigo”. El mal existe. Jesús no busca explicación, sólo constata la realidad. Pero, deja claro que el mal no está a la misma altura que el bien. Surge sólo cuando el bien existe, cuando está sembrado el trigo. Sin el bien, la cizaña sería irrelevante.

¿Qué hacemos con el mal (cizaña), arrancamos? Recordamos que Jesús contaba estas parábolas, posiblemente, cuando el movimiento celote comenzaba su andadura, asumiendo la lucha armada para echar a los romanos invasores. Y era la mentalidad mayoritaria en el ambiente. Pero Jesús opta por no arrancar la cizaña, por no utilizar la violencia para eliminar de raíz a los “malos”. No arranques la cizaña porque puedes arrancar el trigo. Cuántas veces hemos oído hablar de los daños colaterales.

Por tanto, se trata de aprender a convivir con el mal. Pero haciendo algo, en concreto, una lucha activa, no violenta, contra el mal, como en numerosas ocasiones nos muestra la actuación de Jesús. Nuestra vida va a ser una lucha continua con las situaciones de mal social, contra las injusticias que nos llenan de rabia. Pero, también, va a ser un aprender a asumir el mal que atraviesa también mi persona. Mateo es el que, al final de la parábola, en lenguaje judío, semita de contrastes, dice qué sí y qué no. Lo que va a dar frutos, al granero (el trigo de las bienaventuranzas) y lo que no vale (la maldad e injusticias), se quema.

2. Ahora comenzamos propiamente la oración HACEMOS SILENCIO

Podéis tener a mano los pasos del cómo hacer silencio copiados en una hojita juntamente con el texto del evangelio a contemplar hoy. (Si necesitas los pasos para hacer silencio detallados entra en: oración contemplativa).

3. VEMOS, ESCUCHAMOS, SABOREAMOS EL TEXTO. Me hago presente: ver, oír, gustar…

NOTA: Que los puntos suspensivos… sean el lugar donde pararse y contemplar (gustar y sentir).

El contexto es el mismo del evangelio del domingo pasado. Por tanto, me uno respetuosamente a Jesús, que está enseñando desde la barca a la orilla del lago Tiberiades… Le veo preocupado por el ambiente de violencia que se está viviendo en la Galilea que le vio nacer, los impuestos del Imperio y por tanto, la pobreza, la dificultad de alimentar a sus familias… La dureza de la religión llena de obligaciones imposibles de cumplir. Y veo que quiere elegir una parábola adecuada al momento…

Se la escucho a Jesús: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue…”. Y me imagino a Jesús, sembrando la buena semilla en el corazón de los que le escuchan… Caigo en la cuenta de que el sembrador siembra la buena semilla de día. Pero el enemigo de noche, a traición y después de que el bien está sembrado, esparce el mal…

Continúa: “Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: «Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?«… Es la pregunta que se hacen muchos que le escuchan, Pedro entre otros: “¿cómo sembrando la bondad en la humanidad, sale la maldad?… Si el ser humano es bueno, ¿de dónde le sale tanto mal: la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza?…

4.-JESUS Y YO.  

En esto llegan los peones, los labradores que buscan una salida a la dificultad y le preguntan: «¿Quieres que vayamos a arrancar la cizaña?. ¿quieres que arranquemos, que eliminemos a los malos?»… Pero Jesús les comenta: “aprended a convivir con el mal que existe a vuestro alrededor… Dejad crecer juntos el mal y el bien… Es decir, no empleéis la violencia para arrancar el mal (y el malvado) de la tierra de los vivos”… Lo muestra con su práctica no violenta y les motiva: “Tranquilos, el mal crece sobre el bien, necesita el bien para poder crecer”… Me tomo mi tiempo…

Jesús va contando lo que desea para quienes le escuchan, y lo que va deseando también para mí, hacer realidad la noviolencia activa… Le pido: “ábreme a esta comprensión, mucho más humana, pero mucho más valiente y creativa que la violencia… Que vaya aprendiendo a mirar la realidad, no con la mentalidad de las películas de buenos y malos, donde se trata de acabar con estos, sino desde el cariño de Dios que quiere, no la muerte del malvado, sino que se convierta y se salve”… Que nos hagamos sitio los unos a los otros, ni ganadores ni perdedores, todos con sitio en la mesa de la hermandad.

Le cuento la dificultad que yo tengo de convivir con el mal, cómo me indigna y cómo siento ganas de arrancar el mal a mi alrededor… Veo que me cuesta asumir el dejar crecer juntos el mal y el bien… Es decir, no emplear la violencia para arrancar el mal (y al malvado)…  y me recuerda: “el mal nace, incluso, sobre grandes deseos de bien. Por ejem: el Banco vaticano, por Pablo VI, nació con el deseo de ayudar a las “misiones pontificias” del mundo y hace unos años el Papa Francisco tuvo que emplearse a fondo para arreglar la corrupción de dicha Banca… y recuerdo: Jesús no tiene miedo de perder, de que le quiten del medio, sino de no vivir la fidelidad hasta el final…

5. Vamos terminando la oración con un COLOQUIO con Jesús

Lo hago recogiendo lo vivido en la oración… Le cuento lo que más me ha llegado… lo que parecía que iba para mí… Aquello con lo que más me he identificado… un texto, una palabra, una imagen… Y le pido algo… o le doy gracias… con un gesto de reverencia, juntar las manos; de agradecimiento, abriendo mis manos o de reconocimiento: señal de la cruz… y voy de nuevo volviendo a este lugar … Suelto los pies, abro mis manos… abro los ojos… Y termino escribiendo lo vivido, para que me ayude a fijarlo en mi vida.

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