Jesús comienza diciendo: “no os agobiéis, confiad en Dios, confiad en mí”. Y hoy igual, no os agobiéis cuando hay situaciones donde no piséis tierra, acontecimientos que os superan y necesitáis aprender a situaros en lo incontrolable, en lo que nos desborda, en lo nuevo.
EL BUEN PASTOR
Señor, te pedimos que sea buen pastor-pastora, de mi familia, de mi grupo de fe, de mi parroquia, de mis compañeros-as de trabajo… Que podamos ir pensando más en el bien de todos que en el de uno mismo, misma… Que vivamos la vida más desde la gratuidad, la entrega, la verdad, en misericordia… Que saben más al Dios verdadero…
LOS DOS DE EMAUS
Me mira y me pregunta: ¿qué te hace perder la fe, perder la confianza en ti, en las personas, incluso en Dios? Y le cuento a Jesús: “Hay situaciones en que alguien me hizo mucho daño y me pregunté dónde está Dios… También, situaciones en que yo me abandoné y me hice un dejado y perdí mi confianza en mí… Situaciones en que me sentí abandonado o dejado de lado y perdí mi confianza en personas”.
EXPERIENCIAS DEL RESUCITADO
Ahora me sale pedirle a Jesús: “llega a tantas personas que, como los discípulxs, los Doce y las Mujeres, están llenas de miedo, de terror y de hundimiento moral o como Tomás, llenas de profunda desconfianza y prejuicios… Toca sus heridas de desconfianza y de miedos intensos, que recobren la paz arrebatada y sientan tu Vida resucitada, que les anime a vivir con otra Vitalidad”





