Centro Loyola Vitoria-Gasteiz

Centro de espiritualidad ignaciana. Jesuitas de Loyola. – C/ Monseñor Estenaga 1 – 01002 VITORIA-GASTEIZ

Claves de espiritualidad cristiana para tiempos de sufrimiento

Del 27 al 30 de enero Darío Mollá SJ (Alcoy, 1949) ha visitado los Centros Loyola de Bilbao, Donostia, Pamplona y Vitoria para ofrecer la conferencia “Claves de espiritualidad cristiana para tiempos de sufrimiento”. Como era de esperar, las conferencias fueron un éxito de público. Y eso que el mensaje de Darío Mollá SJ no resulta complaciente. Más bien al contrario, dibuja una espiritualidad que nos lleva a comprometernos de verdad con los débiles, con los sufrientes de este mundo.

http://www.ivoox.com/claves-espiritualidad-cristiana-para-tiempos-sufrimiento_md_2777955_1.mp3″ Ir a descargar

CLAVES DE ESPIRITUALIDAD CRISTIANA (texto en pdf)

Eligió para ello tres claves de espiritualidad, una elección que según el propio autor puede ser “subjetiva, limitada, parcial” pero que es “consciente y comprometida”. La primera clave es “cuidar la contemplación”. Y lo específico de la contemplación cristiana es la contemplación de la persona de Jesús de Nazaret. Contemplándolo percibimos su cariño y predilección por los pobres y los pequeños. Para Darío Mollá SJ, lo que nos hace permanecer junto a los débiles es la contemplación de Jesús, que sabe que los pobres están en el corazón del Padre. “Esa es la fuente que alimenta ese estar con los pobres”.

La segunda clave es la de mantener activo nuestro discernimiento. Un discernimiento que se entiende de dos maneras. En primer lugar, discernimiento como examen y criba de la realidad, que nos ha de llevar a analizar a la luz del evangelio, las realidades, hechos y lenguajes que nos rodean. En segundo lugar, discernimiento como forma de tomar decisiones. “También nosotros tenemos que plantearnos qué hemos hecho mal, en nuestra Iglesia y en nuestras comunidades”. Hace falta un discernimiento que se pregunte “desde dónde” y “para quién” actuamos.

Por último, la tercera clave sería “agradecer y compartir la esperanza”. Pero advirtió de que existen dos discursos sobre la esperanza que le parecen “sospechosos”: la esperanza de quien no ha pasado por el sufrimiento; y la esperanza de quien no sueña y se limita a destacar lo positivo de la realidad. Frente a esos “discursos facilones sobre la esperanza”, se debe abogar por “una esperanza que comparte el sufrimiento y que se atreve a soñar”. Es una esperanza que es “paradoja y tensión” ya que es al mismo tiempo lo que se aporta y lo que se recibe, lo que entregándose se incrementa. Se trata de una esperanza “que nos anima a actuar, al tiempo que a ser pacientes”; a “comprometernos con el presente y apostar por el futuro”; una esperanza “que es debilidad porque flaquea muchas veces, pero que sale a la postre fortalecida y más afianzada en la promesa de Dios”.

2014-01-30 19.34.27

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Esta entrada fue publicada el 31 de enero de 2014 por en Uncategorized.
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